La estación aeroespacial chino-argentina como ofrenda a los Estados Unidos

Ante la decisión del ministro Luis Petri de inspeccionar el edificio construido en Neuquén, diario Hoy habló con Pablo Coppari, periodista y analista internacional, quien lo conoce desde adentro y echó por tierra los rumores que lo ubican como una base militar. Además, en diálogo con este medio, el especialista en política china Gustavo Ng afirmó: “Milei se está alineando para favorecer únicamente al pueblo norteamericano”.

En el marco de lo que fue la visita de la general del Ejército estadounidense del Comando Sur (Southcom) Laura Rirchardson a nuestro país, el ministro de Defensa, Luis Petri, anunció que se hará una inspección en la estación espacial chino-argentina para garantizar que “las actividades que se realicen estén en el convenio”.

No es menor esta declaración, porque parte de un concepto falso: la estación ­aeroespacial pertenece tanto al Gobierno argentino como al gobierno chino, por lo tanto tiene representación de ambos países en su funcionamiento.

La historia

El 20 de julio de 2012, la Agencia Estatal China de Lanzamiento, Seguimiento y Control General de Satélites (CLTC, por sus siglas en inglés) firmó un acuerdo con la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae), el organismo argentino con competencia en esta temática, para establecer las condiciones que rigen para la implementación de instalaciones “de seguimiento terrestre, comando y adquisición de datos, incluida una antena para investigación del espacio lejano en la provincia de Neuquén”.

Cinco meses después se firmó un segundo acuerdo. En este caso, lo firmaron la CLTC, la Conae y la provincia de Neuquén, con el mismo fin. En 2014 se aprobó otro “acuerdo de cooperación”. En este caso fue directamente un acuerdo entre los dos gobiernos, el argentino, con Cristina Fernández de Kirchner (Frente para la Victoria) como presidenta, y el chino, con Xi Jinping como mandatario, para instrumentar los beneficios impositivos, aduaneros, migratorios y consulares de los acuerdos firmados en 2012.

Este acuerdo debió ser refrendado por el Congreso de la Nación, que lo transformó en ley en febrero de 2015.

La estación desde adentro

Pablo Coppari, periodista y analista internacional que realizó un documental sobre la Estación de Espacio Lejano Chino-Argentina en Neuquén, contó a diario Hoy detalles del funcionamiento: “Nos recibieron los cuatro o cinco ingenieros chinos que se encuentran fijos en la estación, más los dos investigadores transitorios que tenia la Conae en ese momento. La planta se divide en dos: una parte de recreación y museo, donde se encuentran los dormitorios, el salón de deportes con una cancha de básquet profesional y dos salones comedores: uno de comida occidental y otro de comida china. Además, hay dos salones de reuniones y otro salón de juegos de mesa como un pool. El otro edificio tiene unas diez computadoras que se encargan de procesar y trabajar el material que pueden generar con la antena”.

“Lo que se realiza ahí adentro es investigación de espacio profundo; debido a la localización geográfica, este punto es clave para triangular señales y poder llegar, por ejemplo, al lado oscuro de la Luna. Según explicaron los técnicos de Conae, esta antena no tiene la misma frecuencia que los celulares o las comunicaciones cotidianas, descartando ese mito del espionaje”, apuntó.

En ese marco, y hablando del manto de sospecha que desde algunos sectores propugnan, Coppari explicó: “El manto de oscuridad se da a todo lo que venga de China, primero por una cuestión etnocentrista y occidental. El famoso “a qué costo” es una frase que se utiliza mucho en Estados Unidos para hablar de manera despectiva sobre los logros de China. El otro tiene que ver con una guerra mediática y política feroz entre Clarín y el gobierno kirchnerista en el comienzo del proyecto. Tengamos en cuenta que no es la única que hay en el país, hay otras y nadie las conoce, y son de países europeos”.

El posicionamiento argentino y la geopolítica

En diálogo con diario Hoy, el periodista argentino dedicado a la cultura china y editor de la revista DangDai, Gustavo Ng, explicó que lo que hay “es un reposicionamiento geopolítico de Argentina en el mundo con la presidencia de Milei. Vemos esta relación prácticamente incondicional, este alineamiento incondicional con Estados Unidos y todo lo que llama el “mundo libre u occidente”, y tiene la contraparte la política de EE. UU. de que China salga de toda América Latina, que retire inversiones, empresas, cancele proyectos, y eso tiene que ver con el interés norteamericano más que de América Latina; es decir, Milei lo que está haciendo es alinearse defendiendo los intereses de Estados Unidos para favorecer al pueblo norteamericano, y no tiene nada que ver con defender los intereses de los argentinos”.

“En el caso de la Estación de Espacio Lejano Chino-Argentina, es una estación científica que la utilizan China, Argentina y toda la comunidad astronómica internacional. Los astrónomos de todo el mundo tienen una comunidad donde intercambian información... No solo se atenta contra la presencia de China, sino que se atenta contra la producción científica argentina”, advirtió, y agregó: “Lo que se está atentando además es contra la producción de ciencia, la inteligencia, porque la producción del conocimiento es producción”.

Gustavo Ng dijo entonces que “el caso de la inspección es más una propaganda anti-China porque el observatorio tiene dirección conjunta y hay funcionarios de la Conae... Cuando se plantea hacer una inspección, es querer dejar entrever que eso es territorio chino, pero no es así”.

“China hasta ahora no ha respondido nada, es un episodio y se mantiene en la prudencia de la pragmática, es decir, qué negocios tenemos con Argentina, que es el principal exportador de soja, carne vacuna, en tanto que China exporta a la Argentina maquinaria e insumos. China limita la relación a ese comercio, también puede ser que la paciencia china tenga un límite y no renueve el swap, lo cual tendría una consecuencia financiera muy grave, por ejemplo”.

Las características de la estación

La estación es la primera instalada por China fuera de su territorio. Es un predio de 200 hectáreas, cedido para este fin por 50 años, con una antena parabólica de 35 metros de diámetro “dirigida fundamentalmente a misiones denominadas de espacio profundo, ubicadas a distancias que superan los 300.000 km de distancia de la Tierra”, según explica la Conae en su página web.

La estación brinda soporte de telemetría, seguimiento y control de las misiones del Programa Chino para Exploración de la Luna (CLEP, por sus siglas en inglés). En operación desde abril de 2018, es una de las tres estaciones en el mundo, junto a otras dos que están en China, dedicadas a dar soporte terrestre a la misión Chang’E 4, que descendió en la cara oculta de la Luna en 2019, y a Chang’E 5, que exitosamente trajo muestras lunares de regreso a la Tierra en 2020.

China es una de las potencias mundiales en auge. También su carrera en investigación espacial es ejemplo de vanguardia. Con esta estación espacial, Argentina se permite participar en investigaciones de primer nivel. Además de que tenemos un porcentaje para uso en investigaciones propias. Sin esta inversión sería imposible poder contar con estos equipamientos de primer nivel.

Un dato: cuando se construyó esta estación, se realizó un tendido eléctrico que les dio electricidad a muchos colegios rurales.

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