Una jornada agrietada en las afueras del Congreso

Hombre y mujeres se manifestaron sobre la calle Hipólito Yrigoyen, una de las puertas de ingreso al Congreso por la que entraban los legisladores.

Desde temprano, pasadas las 9, y sobre la calle Hipólito Yrigoyen, por donde ingresaban los senadores, se podía ver la radiografía de un país que vive agrietado.

Es que allí se hicieron presentes grupos antikirchneristas, conformado en gran mayoría por mujeres, muchas de ellas jubiladas, y hombres que tenían alrededor de 60 años y más. Este grupo portaba carteles y remeras con la consigna “justicia independiente”.

Los hombres y mujeres que estaban allí se manifestaron en una de las puertas de ingreso al Congreso por la que entraban los legisladores.

Los senadores eran recibidos por estas personas que les gritaban que eran “chorros” y “corruptos” y lo hacían mientras hablaban con la prensa. De hecho, una de las senadoras que más insultos recibió cuando llegó al Palacio Legislativo fue la senadora tucumana de Juntos, Beatriz Ávila.

Las manifestantes también colgaban carteles con apoyo al senador Esteban Bullrich, quien se tomará licencia debido al ELA, la enfermedad que sufre desde el año pasado. La mayoría de las cartulinas pedían por “Cristina presa” y clamaban por un “basta del relato mentiroso”. También festejaban el haberle sacado la “mayoría automática” al peronismo en la Cámara alta.

Mientras todo esto acontecía detrás de una de las vallas que impedían el paso hacia el pasillo que se generaba para que ingresen los senadores, en frente, y detrás de otra valla, se encontraba una señora cubierta con una bandera que tenía la imagen de Cristina y una remera con pines de la vicepresidenta de la Nación que les “hacía frente” al grupo anti-K. Lo hacía con cánticos a favor de la presidenta del Senado y les gritaba “gorilas”.

Luego, a esa señora, que también tenía una bandera del Frente de Todos con el “sí” de la campaña, se le sumó otra y juntas les cantaban a los de enfrente “Cristina, Cristina corazón…”. Del otro lado les devolvían insultos. La previa a la jura del Senado fue una síntesis de la Argentina en la que se vive en los últimos años.

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