ENTREVISTA EXCLUSIVA

Jorge Suárez: “Hace 40 años que hago esto y me sigo conmoviendo”

Tras un 2020 extraordinario, en el que debió cancelar varios de sus proyectos teatrales, el intérprete comienza el nuevo año con Lo escucho, una obra que promete.

Dueño de una extensa carrera, Jorge Suárez presenta desde este jueves en el Teatro Metropolitan Sura Lo escucho, de Bénabar y Héctor Cabello Reyes, junto a Gabriel Goity y gran elenco. Acompañados por Julieta Vallina, Daniela Pal y Ricardo Cerone, y dirección del experimentado Carlos Olivieri, en la obra se narra cómo un hombre intentará desenmascarar al responsable de la separación de su mujer, su terapeuta. Con Suárez dialogó diario Hoy para saber detalles de la propuesta.
Más de 40 años de trayectoria avalan a Jorge Suárez, destacándose en teatro, pero también en cine y televisión en Alta comedia, la versión local de Amas de casa desesperadas, El elegido y recientemente en Pequeña Victoria. Junto a Daniel Veronese participó en una decena de exitosos espectáculos y recientemente coprotagonizó Después de casa de muñecas, junto a Paola Krum.

—¿Cómo vivís la vuelta al teatro?
—Con mucha alegría e inquietud, por todo lo que está pasando, porque han subido muchos los casos, tras las fiestas, venimos de lo que pasó con Maradona, algunas celebraciones ilegales en muchos lados, y esto tal vez creo una situación más tensa. Creo que la gente que va al teatro tiene otra conducta, es gente un poco más grande, para este tipo de teatro que hacemos, una comedia para todo público y me da la sensación que la gente de mediana edad se cuida mucho más, con mucha alegría lo vivo.

—¿Después de casa de muñecas es lo último que hiciste en escena?
—No, hice para el Teatro Nacional Cervantes, en medio de la pandemia, una de las 21 obras elegidas para estrenar por streaming en su plataforma, me tocó Puzzle. Fue hermoso, porque me tocó con Osmar Nuñez, dirigiendo Santiago Doria, con mucho protocolos, muchos cuidados, en octubre. Recién ahí me animé para salir de casa, tuve taquicardia el primer día, porque imaginaba cómo iba a ser todo, ensayamos dos meses por zoom, y fuimos y grabamos y ensayamos en el lugar, sólo los dos actores, el director y dos personas más. En el teatro ensayamos diez días y luego lo grabamos.

—Entonces esta será la vuelta al teatro con público…
—Claro, esta experiencia fue de gran apoyo a la cultura, con tantos artistas trabajando en 21 obras, es para destacar lo que hizo el Teatro porque lo hizo en medio de la pandemia, donde no hay trabajo y el gremio está en un 95 por ciento de desocupación absoluta, sin ingreso de nada. Encontrarme en la calle Corrientes con el afiche y el cartel luminoso de la obra, es como volver al vivir. Hace 40 años que hago esto y me sigo conmoviendo, porque esto me constituye, no sé qué haría sino, y estar en casa, como pasó, te deja con la palabra en la boca y sin saber qué hacer.

—Hace unos días, entrevistando a Sofía
Palomino, me decía que el cuerpo está desestabilizado al regresar al set o al teatro y estar en contacto con otro…
—Ni con otros ni con el ejercicio del teatro, porque la comedia, por ejemplo, que es uno de los géneros más difíciles que hay, bien hecho, necesita un ritmo, una precisión que si no se da, no sucede la comedia. Es muy agobiante y agotador poder llegar a hacerlo, no estamos acostumbrados, por ejemplo en el teatro el otro día vi a más gente y el cuerpo me alarmó. En el teatro están todos los protocolos, los filtros nuevos de los aires, carísimos, una apuesta de los productores, que con el 30 por ciento de aforo no pueden recuperar nada de lo invertido, pero ellos son parte de esto que vivimos, que por primera vez en la calle Corrientes no hubo teatro.

—¿Se siente más presión en un regreso así?
—La verdad que no, el teatro siempre es una gran exigencia, y siempre que volvés hay algo de exigencia que tiene que ver con la cantidad de espectáculos que hay en Buenos Aires, para que la gente te elija, eso es una gran exigencia. Nosotros vivimos con alegría antes de salir, no como “ay que exigencia”, ahora tenemos 30 por ciento de aforo, pero espero que pronto sea más grande, porque nuestra sala es grande, es de 600 localidades que pueden venderse 180, para mí es un número hermoso, pero si se podría vender más sería ideal, nosotros vivimos de esto.

—¿Cómo fueron los ensayos?
—La íbamos a estrenar cinco días después que se declarara la cuarentena en Marzo. La teníamos bastante preparada para salir en escena, y días antes de ensayar con la escenografía armada no pudimos entrar. Hace un mes y un poco más que tratamos de reconstruir lo que ya teníamos, pero como es una comedia termina de construirse con el público, tiene mucho que ver con él. La gente de la primera función es tan distinta a la de la segunda, nos preguntamos siempre por eso, no sabe nunca cómo se preparan para venir al teatro.

—Y acá será todo una incógnita…
—Con la gente tan distante, tan separada, por eso yo creo, y hablamos con El Puma, que para nosotros es un gran desafío, porque no lo vivimos nunca, hemos vivido salas llenas, vacías, con él hicimos dos éxitos, El método Grönholm y Gorda, y cuando nos juntamos era mucha felicidad, y vamos a vivir esta experiencia junto a él y el elenco, entregando el alma a una situación que uno no sabe cómo es. No sabemos si el miércoles habrá cinco, cincuenta o cien, es algo nuevo para este año, y venimos de muchos cambios, de reuniones por zoom, ensayos, y que si te falla internet te quedas afuera, un mundo poco habitual y desconocido que gracias a Dios que tenemos hijos y nos ayudan. Son cosas que una vez que las empezás a manejar es glorioso, como cuando apareció el WhatsApp.

Volver a actuar en tiempos de pandemia

Lo escucho es una de las grandes apuestas de la temporada teatral 2021, un año en el que se espera que se pueda recomponer, lentamente, la situación de un gremio completamente golpeado por la pandemia y que ha recibido poco apoyo y ayuda estatal, siendo que fueron los primeros en parar y los últimos en volver.

En alerta, los pocos espectáculos que suben a los escenarios también son vistos como una especie de brújula para contemplar si el público, tras meses de aislamiento, se anima a regresar a las salas, las que, debieron hacer una gran inversión para cumplimentar con todos los protocolos vigentes. Con aforo reducido, y distanciamiento entre butacas y filas, el panorama tanto para los actores como para los espectadores implica una instancia de reacomodamiento ante el hecho artístico.

Por lo pronto, con funciones los miércoles, jueves y sábados a las 20.30, sábados a las 22.30 y domingos a las 21, la comedia invitará a dispersar al público de los angustiantes meses vividos, una obra probada en su país de origen, Francia, y en París, particularmente, una de las plazas más exigentes en materia teatral.

En medio de la ansiedad por el estreno, Suárez reflexiona sobre los nuevos tiempos, en donde la virtualidad invitaría a que algunos sujetos puedan confundir el cambio de paradigma con la palabra y la confianza.

—Hay que adaptarse a las nuevas maneras de conectarse con los otros, donde la virtualidad marca todo…
—Claro, igual esto no cambia la honorabilidad y la ética de las personas, modifica comportamientos de la realidad, pero ser honrado y tomar lo de uno sigue siendo el principio. No hay que confundir las cosas, porque está mal que nos roben, que nos pasen por arriba, la virulencia del tráfico. Y está bueno que lo expresemos, tengamos cuidado, como lo del barbijo y la Covid-19, yo me lo pongo por mí y por el otro, hay que seguir cuidándose.

—Hay que expresar…
—Claro, sino es solo en familia, hay un runrún, y no está bueno. Retomando, hacer una comedia, en medio de todo esto es una alegría enorme y ojalá la gente responda, venga a reírse con nosotros, y que sigamos adelante cuidándonos.

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