entrevista

Micaela Gonzalo estrena La chica nueva

Escrita en conjunto con Lucía Tebaldi, la película ganó el premio Ópera Prima Incaa y el galardón a mejor guion del Fondo Nacional de las Artes.

La chica nueva, protagonizada por Mora Arenillas, Jimena Anganuzzi y Rafael Federman, entre otros, es la ópera prima de Micaela Gonzalo, que se alzó con el premio Grand Prix Coup de Cœur, en Cinelatino, Rencontres de Toulouse. La película cuenta la historia de Jimena, una joven invisibilizada por el sistema capitalista, que decide transformar su vida a partir de un viaje para reencontrarse con su hermano. Diario Hoy dialogó con la realizadora para saber detalles de esta propuesta.

—¿Cómo surgió la idea de la ­película?

—Cuando era chica mi familia tenía amigos que se habían ido a vivir a Río Grande porque allí había trabajo. Eran amigos de mi papá, de la escuela técnica. Cada tanto nos llegaban noticias de ellos o venían de visitas. Empujados por el viento, para mi venían de una tierra lejana. Una tierra con fábricas de videocaseteras, filmadoras, heladeras. Donde había nieve, barro, quedaba cerca de Malvinas y tenían autos importados. Un día, ya de grande fui y me explicaron por qué todas esas fábricas están allí, que había una ley de protección industrial y que las personas llegaban de todo el país para trabajar. Ahí empezamos a investigar.

—¿Fue difícil encontrar a la ­protagonista?

—Desde el guion, desde la construcción de personaje fue apareciendo con la misma investigación de lo que queríamos contar. Queríamos un personaje que llegara donde llega la película y que saliera desde donde muchas personas que llegan a Tierra del Fuego salen: buscando una vida mejor.

—¿Qué trabajo hiciste con ella? Porque es un personaje complicado, por momentos empatizamos y en otros nos repele...

—En ese sentido, el personaje funciona y se mueve como un cachorrito, va buscando lo que necesita y se lleva puesto muchas cosas, lo que empatiza y repele creo que depende más de cómo estemos parados para acompañar su recorrido. El trabajo fue de orientar la escena a lo más depurado, lo más básico y centrarla en objetivos. Por ejemplo, una consigna que guía la película y al personaje es la de “salir y moverse”, por eso la película da esa sensación de fuga, hay pocos planos vacíos y pocas veces la cámara se puede quedar en un solo lugar.

—¿Qué complicaciones trajo filmar en el Sur?

—Todo lo complicado que puedo decir fue subsanado por el cariño y buena recepción de las personas de Río Grande. Lo cierto es que hay mucho viento y hace frío, es muy complicado filmar exteriores. Una vez nevó en toma, fue hermoso pero nos daba error de continuidad porque hasta el momento no había nevado.

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