cultura

El romance de Pier Paolo Pasolini y Laura Betti

Betti fue una de las actrices fetiche de Pasolini.

Los papparazi la habían bautizado “La Giaguarina” por su casquete rubio plateado y sus ojos estirados hasta las sienes por el maquillaje. La noche que se conocieron, ella tomó la iniciativa. Encaró al célebre director de cine, que llevaba largo rato mirándola de lejos con los anteojos puestos, y le dijo: “¿Qué te da miedo? ¿Quieres saber lo que pienso de ti? Que hueles a primavera y a pan fresco”. Horas después, lo presentaba como su “marido”. Pasolini aceptó el juego y poco después la presentaría a Godard, Barthes y muchas otras personas como “mi mujer no carnal”. Y lo que empezó simplemente como un juego terminó haciéndose cada vez más serio con el paso del tiempo.

Desde 1975 hasta su muerte en 2004, Betti dirigió la Fundación Pasolini, coordinó la edición definitiva de sus libros y donó a la cinemateca italiana todas sus películas y filmó un extraordinario documental sobre él. Cada vez que le preguntaron por ese hombre, la respuesta no variaba: “Su muerte me dejó sin histeria”.

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