Explotó la demanda de audiolibros durante la pandemia

Sergio Rojas, director de la Biblioteca Braille de la Provincia, habló con diario Hoy sobre cómo se potenció este año el pedido de libros parlantes .

El impacto de la pandemia en la vida social y cultural todavía sigue mostrando consecuencias.

Desde que comenzó el aislamiento, la Biblioteca Braille, Digital y Parlante de la provincia de Buenos Aires levantó todas sus actividades e intensificó las labores remotas. No solamente lectores de toda la Provincia sino de todos los puntos del país, e incluso desde países de Latinoamérica como Colombia, Uruguay, Paraguay, Perú y México, solicitan a diario libros para pasar este difícil momento.

Sergio Rojas, director de la institución, contó a diario Hoy que en lo que va del aislamiento “se potenció muchísimo la demanda de audiolibros”: desde abril, la biblioteca recibió alrededor de 2.500 pedidos. Desde hace varios años, la organización provincial no sólo tiene material en soporte braille, es decir impreso, sino que también tiene volúmenes en audio en formato digital.

Destinado a personas que tienen discapacidad visual, el inventario de la biblioteca está compuesto por más de 3.000 libros parlantes. Antes había que ir a buscar los casetes, ahora la cuestión es más sencilla: los interesados envían un mail, solicitan las obras y reciben un link para acceder a las mismas. Para saber de qué se trata esto, por ejemplo, un libro de 400 páginas equivale a entre 12 y 15 horas de grabación.

“El catálogo se fue formando durante mucho tiempo. En principio estuvo compuesto por material que autorizaba a bajar la ONCE (Organización Nacional de Ciegos Españoles). Sin embargo, era paradójico que ejemplares de autores argentinos estuvieran grabados por españoles. Después también se nutrió con donaciones de gente que leía”, detalló Rojas. Hoy, con sede en calle 5 entre 60 y 61, la biblioteca cuenta con una cabina de gra­bación y anualmente convoca voluntarios para sumar lecturas y títulos.

Rojas comentó a este diario que los textos que más salen son ficciones y novelas, seguidos por biografías y libros de autoayuda. “Está repartido entre las obras nacionales y de afuera. Nosotros incentivamos a que se lea al escritor bonaerense. La biblioteca creó un espacio hace dos años exclusivo de autores bonaerenses”, puntualizó.

El aislamiento y sus dificultades

El superior del organismo explicó que muchas de las barreras físicas, simbólicas y culturales para las personas no videntes se “potenciaron” en el actual contexto. No obstante, el acceso a la información es la eterna deuda pendiente que por estos días adquiere mayor dificultad.

“La señalización, las cajas de remedios, los impuestos y facturas, las cartas de menú de los restaurantes, los precios en las góndolas de los supermercados”, indicó, deberían estar en braille. Y completó: “Que esto no se cumpla responde a un único problema: la cuantificación, es decir, porque los discapacitados visuales son una minoría”.

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Asimismo, subrayó: “Históricamente hay un tema que atraviesa a todas las personas con alguna discapacidad: la inserción laboral. Aunque uno no quiera hablar de esto, hay un índice de desocupación potenciado en los últimos cuatro años. En este sentido, el índice de desocupación de personas con discapacidad es mayor todavía”.

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