Sueño interrumpido: despertaron a un joven en su casa para robarle hasta la moto

Ocurrió en Etcheverry y tuvo como víctima a un chico de 20 años. Actuaron cinco ladrones armados, que huyeron además con dinero y una PlayStation.

Sitiados por la inseguridad y bajo un manto de profunda impunidad en la que se mueven los hampones, los diferentes barrios de nuestra ciudad continúan sufriendo a diario los constantes hechos de delincuencia que tienen a maltraer a todos los platenses. Así fue como este diario informó en exclusiva durante su edición anterior el brutal asalto que sufrió una pareja en su casa de Tolosa. En este, cinco ladrones armados se llevaron hasta los vinos y los cigarrillos que allí había. Ahora fue el turno de un joven de 20 años: fue saqueado durante la madrugada de ayer, mientras descansaba en su domicilio de Etcheverry.

Fuentes policiales y judiciales le informaron a Trama Urbana que los atracadores se acercaron en plena noche, amparados por la nocturnidad y la ruralidad de esa zona, hasta una propiedad que se alza en las calles 41 y 223. Allí reposaba el hombre, sin imaginarse que su sueño iba a ser interrumpido de la manera más violenta posible.

La víctima fue despertada por los cacos y, al abrir los ojos, se encontró con al menos dos armas de fuego que lo estaban apuntando, manipuladas por los intrusos.

Bajo amenazas y golpes, lo sacaron de la cama y lo coaccionaron para que revelara dónde escondía el dinero que los malvivientes creían que había. Se alzaron con al menos $20.000, de acuerdo a la versión policial, además de otros objetos de valor como un televisor y una PlayStation 4.

Los malhechores guardaron todo eso en el interior del auto en el que llegaron, pero antes de fugarse resolvieron también apoderarse de la moto marca Honda del joven, que nada pudo hacer.

Según el relato del damnificado, todos sus atacantes tenían colocados tapabocas, aunque eso no le impidió reconocer a uno de ellos. “Dijo que es alguien del barrio”, le contó a este diario un portavoz.

Liberado de los desagradables visitantes, el chico llamó al 911 y minutos después se hicieron presentes numerarios de la comisaría Decimoquinta. Se entrevistaron con él y le pidieron datos de los implicados, para organizar un rastrillaje por la zona y dar con ellos. Sin embargo, todos los esfuerzos fueron en vano, ya que los implicados permanecían, al cierre de esta edición, en la clandestinidad. Un equipo de la Policía Científica se acercó al lugar de los hechos para recolectar evidencias de los causantes, como huellas o algún tipo de vestigio.

Asimismo, se abrió una causa penal en la UFI número 6 en turno por el delito de “robo doblemente agravado por el empleo de arma de fuego y por ser cometido en poblado y en banda”.

Inquietud

Así como los vecinos del área comprendida entre Ringuelet y Tolosa, los de El Mondongo (ver página 19) y los de Etcheverry y Lisandro Olmos se muestran en permanente preocupación por los atracos en la zona.

“Si fuese un caso aislado no diríamos nada, pero el problema es que no lo es. Se repiten estos hechos y nunca agarran a nadie”, dijo uno.

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Otro relató: “Nos enteramos siempre de algún robo nuevo, así como nos enteramos también de que la mayoría de las veces no logran detener a nadie y, si lo hacen, la Justicia los libera y al otro día ya están dando vueltas y robando de nuevo”.

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