Historias de pretemporadas, armado de grupos y atardecer de verano con olor a césped

Estudiantes y Gimnasia intensifican la preparación para jugar el campeonato de Primera división a partir del 27 de enero. La importancia del tiempo invertido por los entrenadores en espacios comunes con jugadores y empleados de los clubes, sobre la base del ejemplo de la Selección Argentina que salió campeón del mundo con un conjunto unido desde la parte humana.

Por Daniel “Profe” Córdoba

Entrenador de fútbol y preparador físico de Primera división

El tiempo: instantes sagrados y momentos irrepetibles en la preparación de los jugadores desde que se inicia una pretemporada hasta el primer partido oficial por los puntos que debe jugar cada equipo.

Me tocó en Necochea, en la Costa o en algunos otros lugares de la Provincia como el mismísimo Country de City Bell. Una buena preparación es determinante para el desempeño que pueda tener un equipo a lo largo de un semestre de competencia. Nunca más acertada la frase de que una mala pretemporada te puede hacer perder un campeonato y otra buena te puede llevar a salir campeón. Por eso esta etapa del año es clave para los clubes de La Plata y del resto del país.

En la querida y pintoresca Necochea me tocó ir un mes antes con mi propia plata en la década de 1990. Trabajamos con la arena blanda plana y al atardecer corríamos en la arena dura en la playa, hacíamos trabajos de pasadas y velocidad.

Una vez agarré una cancha enfrente del río Quequén para hacer una pretemporada: cuando llegué era un potrero y cuando terminamos era un billar.

Con el micro llegábamos cantando con los jugadores y cargábamos las pesas: las desarmábamos y las armábamos todos los días en un lado distinto.

En la década de 1990, 2000 y hoy mismo sostuve y sostengo que el jugador “debe vivir de pretemporada”. Nunca tuvimos ni el tiempo de vacaciones deseado ni ninguna posibilidad de desarrollar a tope alguna de las valencias físicas que cada puesto merece. Por eso durante el torneo, bajando los volúmenes, densidades, intensidades, debíamos seguir desa­rrollando, incluso en plena competencia, los sistemas energéticos a usar por el atleta a lo largo de seis meses de competencia estricta.

Si a eso le sumamos la técnica individual y colectiva, las diferentes tácticas y estrategias según sistemas de juego, y las características de nuestros jugadores y los rivales, vemos que los tiempos semanales no dan para no “vivir día tras día en doble turno”.

El trabajo físico, psicológico, psiquiátrico, sociológico y nutricional deben ir apareciendo y sin demora por parte de los futbolistas en forma privada.

La “edad de piedra” ha desaparecido hace rato en la alta competencia mundial. Pero va muy lento en el fútbol argentino de Primera división, que es el único que puede costearlo.

Muchos aparentan hacerlo, pero solo son eso, apariencias...

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