Acuerdo Mercosur-UE: La industria en alerta mientras el Gobierno celebra
Si bien el oficialismo calificó el acuerdo como “una ambiciosa oportunidad”, sectores críticos advierten que la industria argentina perderá competitividad.
Una de las noticias más trascendentales del fin de semana fue la firma del acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea (UE). Se trata de un hito histórico, ya que las negociaciones que derivaron en la rúbrica del pasado sábado iniciaron hace 25 años.
En este camino, fue el gobierno de Javier Milei quien se quedó con los laureles del logro. Si bien desde Casa Rosada resaltaron los beneficios del acuerdo (en especial para el campo), sectores críticos pusieron en relieve los perjuicios para la industria que puede traer en medio de un modelo económico que le da la espalda al entramado productivo del país.
Los festejos
Según un informe que difundió la Cancillería, el pacto crea un mercado integrado de más de 700 millones de consumidores y abre una nueva etapa para exportaciones e inversiones en la región. La UE eliminará aranceles para el 92% de las exportaciones del Mercosur y otorgará acceso preferencial para otro 7,5%.
En particular, el Gobierno destacó el impacto sobre el sector agroindustrial: “El 99% de las exportaciones agrícolas del Mercosur a Europa se verán beneficiadas”.
Entre los productos más favorecidos figuran la carne vacuna; los vinos, que ingresarán sin aranceles y con el reconocimiento de 96 indicaciones geográficas argentinas; y la pesca, la miel, los cítricos y el biodiésel, que alcanzarán el 0% de arancel de manera inmediata o gradual, según el caso.
Esto generará, según la gestión libertaria, un aumento de las exportaciones argentinas hacia Europa del 76% en cinco años.
Reparos en la industria
El acuerdo establece liberará solo un 15% sus importaciones. En el sector automotor, la apertura será gradual, con plazos de 15 años para vehículos de pasajeros y de hasta 30 años para nuevas tecnologías como eléctricos, híbridos o de hidrógeno.
Sin embargo, el pacto podría profundizar las asimetrías dentro del Mercosur, en particular entre Argentina y Brasil. El país vecino cuenta con una estructura industrial mucho más desarrollada, lo que le permitiría aprovechar mejor el acceso al mercado europeo, mientras que la industria argentina enfrentaría mayores dificultades para competir.
