El Banco Central anticipa más ajustes en salarios y subsidios
Un informe del organismo advierte que el Gobierno profundizará recortes en salarios, planes sociales y subsidios para sostener el superávit fiscal.
El Banco Central difundió su último Informe de Política Monetaria y dejó en claro que el camino hacia el superávit fiscal seguirá marcado por ajustes en áreas sensibles del gasto público. La entidad que conduce Santiago Bausili señaló que, para cumplir con las metas previstas en el Presupuesto, el Gobierno deberá avanzar con nuevas reducciones en salarios estatales, subsidios económicos, planes sociales y bienes y servicios.
El Presupuesto 2026, ya aprobado por el Congreso, prevé un superávit primario de 1,5% del PIB, cifra que fue avalada por los analistas en el Relevamiento de Expectativas de Mercado. Sin embargo, el Banco Central advierte que el esquema enfrenta tensiones, ya que no se derogaron leyes que limitan el margen de maniobra, como la de financiamiento universitario y la de emergencia en discapacidad. Por eso, el ajuste deberá recaer sobre partidas no automáticas, con un recorte cercano al 0,5% del PIB.
Un ajuste que no se detiene
La estrategia fiscal ya mostró sus efectos en los últimos dos años. En 2024, el superávit primario se logró a costa de una fuerte contracción del gasto real. Subsidios energéticos y al transporte se redujeron más de la mitad, los salarios públicos perdieron poder adquisitivo y la inversión en infraestructura quedó paralizada.
En 2025, el Gobierno mantuvo la misma lógica, aunque con un ritmo más moderado. El resultado fue un superávit primario de 1,4% del PIB, nuevamente sostenido por la reducción de subsidios y programas sociales, junto con la continuidad del deterioro salarial en el sector público.
Proyecciones y riesgos sociales
La lógica que se proyecta para 2026 repite la fórmula aplicada en los ejercicios anteriores: recortes persistentes sobre partidas no automáticas, incluso después de haber alcanzado superávits consecutivos. La discusión ya no se limita a la sostenibilidad fiscal, sino a la capacidad del modelo para absorber nuevos ajustes sin profundizar desequilibrios sociales y económicos.
El desafío para el Gobierno será sostener la disciplina fiscal sin agravar la fragilidad social, en un contexto de creciente presión sobre los ingresos de los hogares y de cuestionamientos políticos acerca de la legitimidad de un ajuste que impacta de manera directa en la vida cotidiana.
