Motochorros asaltaron en pocos segundos una estación de servicio
Ocurrió en San Carlos, uno de los lugares más peligrosos de la ciudad, ante la inacción policial. Los cacos atacaron a los playeros y a los clientes. Permanecen prófugos.
Otro más, ante la gravísima ausencia policial en las calles de nuestra ciudad. En las últimas, a plena luz del día, se registró un nuevo robo en La Plata, ante la llamativa falta de patrulleros y personal de la fuerza recorriendo los barrios. En esta oportunidad, el lamentable y grave atraco tuvo lugar en una estación de servicio, donde fueron víctimas empleados y clientes, señalaron ayer fuentes oficiales consultadas por este multimedio.
De acuerdo a los portavoces, todo se materializó alrededor de las 17 de ayer en la expendedora Shell, emplazada entre las avenidas 44 y 143, dentro del barrio de San Carlos, siempre castigado por la delincuencia ante la inoperancia de los agentes de la subcomisaría La Unión, con jurisdicción en la zona.
Los testigos, además de las fuentes, relataron que actuaron dos motochorros, que arribaron al área. Quien iba como acompañante descendió del rodado y, con el casco colocado para no ser identificado (al igual que su cómplice) encaró a los playeros y, arma en mano, los amenazó y les exigió la entrega no solo de la recaudación del día sino de sus celulares y otros elementos de valor.
No se salvó nadie
Asustados y sin otras opciones, los damnificados obedecieron las órdenes del caco y se despojaron de sus cosas, que pronto pasaron a estar en poder del maleante. Este, no conforme, les quitó también sus pertenencias a los clientes que en ese momento se encontraban en el sitio, cargando nafta.
A todo esto, quien estaba al mando del ciclomotor, que se estima que también fue sustraído, lo fue acomodando para garantizarse la fuga. Así, lo giró y, cuando el otro terminó de asaltar a todos, huyeron. Tomaron avenida 143, rumbo a 45, y allí se los perdió de vista.
Por fortuna las víctimas no fueron agredidas físicamente y se recuperan de a poco del mal trago vivido. En tanto, los numerarios analizan las cámaras de seguridad para intentar identificar a los implicados, de quienes nada se sabía hasta el cierre de la presente edición.
“Todo duró unos pocos segundos, en los que estos tipos les robaron a todos y cada uno de los presentes”, narró con profunda indignación un testigo.
