Murió de coronavirus el biólogo que mató a la pareja de su exmujer a sangre fría

Estaba internado en el Policlínico San Martín desde el 24 de mayo. Cumplía una pena de 15 años de prisión por el brutal homicidio perpetrado a sangre fría en 2014 en Barrio Norte.

Hugo Castillo (62), el biólogo que había sido condenado a 15 años de prisión por asesinar en 2014 a sangre fría a la pareja de su exmujer en Barrio Norte, falleció ayer a la madrugada por las complicaciones derivadas del coronavirus por el que había sido internado.

Al hombre le habían detectado la enfermedad en la cárcel en la que se encontraba alojado cumpliendo con su pena y fue trasladado al Policlínico San Martín el 24 de mayo. Se mantuvo internado y en las últimas horas su estado de salud empeoró, hasta el extremo que terminó perdiendo la vida.

Recordemos que el juez Claudio Bernard, del Tribunal Oral en los Criminal II de La Plata, consideró durante el juicio que el profesional, “aproximadamente a las 23 del 10 de junio de 2014, en 37 entre 3 y 4, abordó a Alfredo Galeano (39) en momentos en que este arribaba a su casa, aprovechándose de su estado de indefensión producto de encontrarse solo, de noche y en una zona poco iluminada, y efectuó disparos con un arma de fuego de grueso calibre, impactando dos de ellos en su humanidad y ocasionándole instantáneamente su muerte”.

Sus colegas del jurado, Liliana Torrisi y Silvia Hoerr, discreparon sobre “el estado de indefensión”, al afirmar que “no quedó debidamente acreditado con el grado de certeza que la instancia requiere”. Destacaron que “no existieron testigos directos que permitan reconstruir los momentos previos a la acción homicida”, y señalaron que el lugar “sí estaba iluminado”.

Dos tiros

En lo que sí coincidieron los magistrados que juzgaron a Castillo fue en su responsabilidad con el crimen. Los tres valoraron como prueba las testimoniales obtenidas en el debate oral que dieron cuenta sobre las tareas de investigación que realizó el implicado sobre su exmujer por cuestiones de celos, con el fin de identificar con quién se habría relacionado sentimentalmente.

Para graduar la pena impuesta se tomaron en cuenta como agravantes “la extensión del daño causado en cuenta a la edad de la víctima y su condición de jefe de familia con dos hijas de corta edad”. En tanto, como atenuante se valoró “la ausencia de antecedentes y el buen concepto por los compañeros de trabajo del homicida, quienes lo calificaron como solidario”.

Galeano, que tenía esposa, dos hijas y era fotógrafo, fue atacado a tiros por la espalda: uno le pegó en la cabeza y el otro en la cintura, matándolo en el acto.

 

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