A 24 horas del partido, Boca se quedó con el capitán de Estudiantes
Hoy a las 22.15 el Pincha recibirá al Xeneize y en el ambiente albirrojo hay mucha bronca por la decisión de vender a Santiago Ascacíbar que ayer pasó la revisión médica y firmó un contrato por cuatro años con Boca. ¿Hará el pasillo esta noche en UNO?
A 24 horas de que la pelota empiece a rodar en UNO, Estudiantes vive una previa insólita, áspera y difícil de digerir: Boca se llevó a su capitán en la antesala del partido que los enfrenta esta noche por la segunda fecha del Apertura. Santiago Ascacíbar, el corazón del equipo, dejó La Plata el martes, pasó la revisión médica en Ezeiza y estampó la firma hasta 2029. La noticia cayó como un golpe seco en el Country, donde la bronca se mezcla con resignación y sorpresa.
Mientras el plantel del Pincha ajustaba detalles para recibir al Xeneize, Ascacíbar ya posaba para las fotos como refuerzo boquense, un movimiento que descolocó a todos puertas adentro. Eduardo Domínguez sabía que podía pasar, pero no que iba a ser así de inmediato y, sobre todo, a un día del partido. En Estudiantes entienden la necesidad de vender, pero nadie imaginaba un cierre tan abrupto para el ciclo del Ruso, referente, campeón y figura del último año y medio.
La operación incluyó los 4 millones de dólares limpios para Estudiantes por el 80% del pase y el préstamo de Brian Aguirre por 18 meses, con opción. En Boca celebran el golpe de mercado; en La Plata lo viven como una partida dolorosa y, para muchos, inoportuna.
En plena práctica de ayer, y mientras el pase se aceleraba, Domínguez ya había tomado una decisión deportiva: Ascacíbar y Cetré, también a punto de partir, no fueron parte del ensayo principal. El equipo que jugará hoy se armó sin ellos y con las urgencias del mercado.
Boca, que llega entonado tras el triunfo ante Riestra, también movió fichas: Ángel Romero ya se sumó y Ascacíbar no estará disponible esta noche, porque aún no entrenó con el plantel de Claudio Úbeda. Pero la presencia del excapitán Pincha en UNO, aunque sea en platea, será una postal inevitable en un clima caliente.
La pregunta que retumba en las últimas horas tiene más de simbolismo que de fútbol: ¿habrá pasillo para Ascacíbar? ¿O se guardará distancia para evitar tensiones? La dirigencia albirroja pidió “respeto por la noche del partido”, pero nadie se anima a asegurar nada.
Lo cierto es que Estudiantes llega golpeado desde lo emocional, con su líder ya vestido de azul y oro, y con la obligación de resetear rápido. Boca, en cambio, llega fortalecido y dueño del ruido del mercado. Hoy, en un UNO repleto, la historia sumará un capítulo que se escribió antes del pitazo inicial.
