Cultura

El director de teatro platense Braian Kobla y una original iniciativa

Con más de 40 funciones al aire libre, Mi parte es todo es una obra de teatro que los espectadores pueden seguir con auriculares y celular, manteniendo todos los protocolos sanitarios.

El director y dramaturgo Braian Kobla confirmó que el fenómeno teatral puede producirse no solo en salas cerradas, sino también en espacios abiertos. En plena pandemia, se le ocurrió la idea de montar una obra en una plaza, respetando de esa manera las restricciones sanitarias.

—¿Cómo nació la idea?

—Mi parte es todo es antes que nada un gesto de supervivencia. La obra comenzó su proceso creativo durante la fase 3 del año 2020, una fase muy compleja, ya que veníamos de muchos meses de aislamiento y recién se empezaban a habilitar algunas actividades, como por ejemplo gimnasios y shoppings, pero la actividad cultural no tenía un panorama viable con esas restricciones vigentes. Fue necesario salir a encontrarnos, en este caso en una plaza, para reflexionar y ver qué posibilidad encontrábamos dentro de esas restricciones.

—¿Cuál fue el objetivo que te planteaste?

—Crear la obra a partir del espacio público, desprovistos completamente de todos los mecanismos, artefactos y convenciones que tiene el edificio teatral. Nos puso en diálogo directo con una experiencia muy difícil de lograr dentro de un teatro, que es que el espectador forme parte del proceso creativo. Cuando alguien va a ver una obra, lo que ve es la punta del iceberg, la condensación y síntesis de un proceso muy complejo de varios meses de trabajo y personas involucradas. En cambio, durante el proceso creativo de Mi parte es todo, las personas que asistían a la plaza eran testigos y espectadores del proceso. Veían que nos juntábamos dos veces por semana a la misma hora a repetir determinadas acciones, podían ver cómo se hace eso que hacemos. No hace falta que esas personas sepan quiénes son las personas que hacen teatro, ni en qué dirección queda la sala para ver teatro, lo tienen ahí.

—Contanos de la propuesta que te han hecho de llevar la obra a España.

—En este mes estaré trabajando en una versión de Mi parte es todo para España. Será una coproducción con el Festival Iberoamericano de Logroño y el elenco será íntegramente español. La obra será adaptada a una nueva locación, en este caso en el Parque del Ebro, en las afueras de la ciudad. Luego del estreno de la obra estaré formando parte del Obrador Internacional de Dramaturgia en la Sala Beckett de Barcelona. Es una residencia que reúne a diez creadores de distintos países. Compartiré la residencia con autores y autoras de Dinamarca, Austria, No­ruega, Inglaterra, Alemania, Italia y España. La residencia estará a cargo de la autora del Royal Court Theatre de Londres, Ella Hickson.

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—Ya habías tenido experiencias internacionales, trabajaste en Colombia...

—Para el Teatro Mayor de Bogotá realicé mi primera experiencia como regisseur de ópera, y no solo eso, sino que debido al contexto tuve que dirigir vía streaming. Armamos un equipo creativo con Tata Laxague y entre los dos fuimos delineando las posibilidades que tenía ese proceso. La ópera que adaptamos a formato audiovisual fue La voz humana de Jean Cocteau, con música de Francis Poulenc, en donde establecemos un diálogo directo entre las restricciones vigentes en Colombia y el lenguaje operístico trabajado desde una lógica cinematográfica.

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