18 de febrero: Día Internacional del Síndrome de Asperger

Esta fecha coincide con el aniversario del nacimiento de Hans Asperger, psiquiatra austríaco que describió por primera vez las características de esta condición.

El objetivo de este día es dar visibilidad y promover la acción política y social para la reivindicación y promoción del ejercicio de los derechos de las personas con Síndrome de Asperger y sus familias.

Su descubridor, el psiquiatra austríaco Hans Asperger, identificó un comportamiento similar, y poco frecuente, en un grupo de niños a los cuales describió de la siguiente manera: “Presentan con frecuencia una sorprendente sensibilidad hacia la personalidad de sus profesores (…) Pueden ser enseñados, pero solamente por aquellos que les ofrecen una comprensión y un afecto verdaderos, gente que los trata con cariño y también con humor (…) La actitud emocional subyacente del profesor influye, de modo involuntario e inconsciente, en el estado de ánimo y comportamiento del niño”.

A pesar de que sus estudios fueron publicados en 1943, no fue hasta la década de los 90, que sus notas y descripciones cobraron valor para los estudiosos del autismo y enfermedades neurológicas en general.

“Hoy no se la piensa como una patología, la pensamos como una condición subjetiva entre tantas otras. Tenemos que corrernos de la mirada estigmatizante. Hay que sacar las etiquetas. Pensar en inclusión educativa implica de qué manera aprenden los sujetos más allá de cualquier característica”, remarcó Jorge Prado (M.N. 55.592), psicólogo clínico especialista en adolescentes.

El Asperger se encuentra incorporado dentro de los Trastornos del Espectro Autista (TEA). Asimismo, el término trastorno está siendo reemplazado por el de Condición (CEA), conforme se entiende que el mismo es sólo una variación más de la diversidad humana.

En general, las personas con Asperger tienen un lenguaje con un desarrollo típico, con ciertas características peculiares, alto nivel de vocabulario y amplio uso de palabras, pero tienden a no comprender el doble sentido o las bromas. Les resulta muy difícil lo que no tiene significado literal y concreto.

“La evidencia científica muestra que no sólo en TEA, sino en Asperger, hay problemas médicos que lo rodean. Pueden o no estar relacionados con los síntomas bajo los cuales se diagnostica, pero deben ser tratados en pos de la calidad de vida”, afirma Nicolás Loyacono (M.N. 133.199), médico integrante del Modelo científico transdisciplinario TEA-Enfoque Integrador.

La importancia de reconocer tempranamente las señales de alerta en el desarrollo, es lo que permite dar rápidamente con los apoyos necesarios para que mejore el desempeño y la autonomía.

En general, los padres y los docentes de educación inicial, son los primeros que notan comportamientos poco comunes en el niño, como la dificultad para alcanzar adecuadamente los “objetivos” del desarrollo infantil.

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“Todos tenemos necesidades especiales: algunos necesitamos estudiar sin música, otros usar lentes... esto es lo que nos hace únicos en un medio de inmensas pluralidades. La idea es que incluyamos a estas personas y pensemos cómo aprenden considerando sus particularidades”, sugiere Prado.

Por su parte, Loyacono propone: “Trabajemos para que todas las personas dentro del TEA, incluidas las diagnosticadas con Síndrome de Asperger, de todas las edades, tengan acceso a las posibilidades de calidad de vida, salud optimizada, educación completa y empleo (con o sin ayuda), que maximicen sus posibilidades de crecimiento, bienestar y felicidad, lo cual solo será posible con diagnósticos certeros a tiempo, y con un abordaje integral de la salud física y psíquica de la persona y su adecuada contención familiar”.

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