CULTURA

Jesús en el cine

Hay muchas películas que se hicieron alusivas a la vida y calvario del mayor símbolo del cristianismo, algunas de ellas estuvieron envueltas por la polémica.

Erasmo de Rotterdam, en su Elogio de la locura, pone en boca de un teólogo octogenario que hay muchas maneras de referirse a Jesús y que “probaba con notable sutileza que todo lo que se podía decir sobre Jesús está escondido entre las letras de su nombre”. El cine –sin necesidad de enredarse en la espesa simbología oculta en el nombre divino- dio numerosas versiones sobre la vida y muerte de Jesús de Nazareth.

Es sabido que son cuatro los evangelios del Nuevo Testamento, escritos casi un siglo después de Cristo. Uno de ellos escrito por Mateo –un cobrador de impuestos-, el de Marcos –que no estaba entre los discípulos originarios de Jesús pero que fue ayudante el apóstol Pedro- y que escribió su versión en Roma; el de Lucas –que era médico-, y el de Juan, un pescador que escribió su evangelio cerca del mar de Tiberiades. Pero hubo otros evangelios producidos en Hollywood y con una fauna variopinta de guionistas.

La primera película data de 1927 y se titula Rey de reyes. Su director es Cecil B. De Mille, quien hizo algunos films taquilleros de inspiración bíblica –Sansón y Dalila, Los Diez Mandamientos-, logró su mayor éxito con esta película que cuenta las semanas previas a la crucifixión. El papel de Jesús, estuvo a cargo de H.B. Warnes, quien había sido partenaire de Buster Keaton en Sunset Boulevard. La película tuvo su remake en 1961 con la dirección de Nicholas Ray –el mismo que cinco años antes había dirigido Rebelde sin causa, con James Dean-, el protagónico estuvo a cargo de Jeff Hunter, un actor que moriría pocos años después fracturándose el cráneo al caer de una escalera.

En 1965 se estrenó La historia más grande que nunca se ha contado, en el que Jesús está encarnado por uno de los actores fetiches de Ingmar Bergman: Max Von Sydow. Charlton Heston interpreta a Juan el Bautista, Telly Savalas a Poncio Pilatos, Martin Landau a Caifás, y John Wayne hace de Centurión encargado de supervisar los detalles de la crucifixión.

Por su parte, Martin Scorsese, llevó al cine una de las más polémicas versiones: La última tentación de Cristo, basada en la novela de Nikos Kazantzakis –autor, también, de “Zorba el Griego-. Por ese libro, el escritor fue excomulgado por la Iglesia Ortodoxa Griega. La película levantó una polvareda que se renueva con cada exhibición. En la introducción del libro se lee: “La tentación más fuerte que puede tener un hombre es la de ser un hombre común”. Scorsese se mantuvo fiel al espíritu del libro en el que Judas no es un simple traidor, sino alguien que tienta a Jesús a encabezar una guerra de liberación contra el imperio romano. El papel de Jesús es cumplido por Willem Defoe –el mismo que haría de enviado del diablo en Corazón salvaje- , y dentro de un reparto en el que se reunieron nombres como el Harry Dean Stanton y David Bowie.

El gran artista italiano, Pier Paolo Pasolini, a los 43 años hizo su propia versión cinematográfica de Jesús, bajo el título El Evangelio según San Mateo. El diario L´Osservatore Romano –el periódico del Vaticano-, calificaría a la película, en 2015 –casi cincuenta años después de su estreno-, como “la mejor película sobre Jesucristo”.

También una versión de Jesús en comedia musical, estrenada en 1973, Jesus Christ Superstar, hecha por Andrew Lloy Webber, el mismo de Cats, El fantasma de la Opera y la ópera rock sobre Eva Perón. El proyecto nació primero como disco –en el que la voz principal era la de Ian Gillan, el cantor de Deep Purple, luego pasó al teatro y, finalmente, se hizo película bajo la dirección de Norman Jewison. Una película rodada en Israel y otras locaciones de Medio Oriente, y que fue la octava película más taquillera de ese año. El mismo año del estreno de la película, el empresario Alejandro Romay se decidió a estrenar en Buenos Aires la versión teatral de la película, pero unas horas antes del día del estreno, un grupo de fanáticos arrojó en la sala varias bombas molotov, reduciéndola a cenizas y enterrando para siempre el proyecto.

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