El Gobierno disolvió la obra social de las Fuerzas Armadas y de Seguridad
La decisión oficial divide la obra social en dos nuevas entidades, en medio de críticas por deudas y gestión deficiente.
El Gobierno decretó la disolución del Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas y de Seguridad. La decisión fue presentada como una respuesta técnica ante el déficit financiero del organismo, pero el trasfondo expone una crisis de gestión que se arrastra desde hace años y que ahora se busca resolver mediante una división administrativa.
La medida establece la creación de dos nuevas entidades autárquicas: la Obra Social de las Fuerzas Armadas y la Obra Social de las Fuerzas Federales de Seguridad. La primera dependerá del Ministerio de Defensa y la segunda del Ministerio de Seguridad. Ambas tendrán personería jurídica propia y estarán sometidas a auditorías permanentes.
Especialistas advierten que la división del organismo no asegura mayor transparencia ni eficacia, si no se modifican las prácticas administrativas que lo llevaron al colapso. Señalan que la deuda acumulada, las irregularidades y la falta de planificación estratégica podrían persistir, aun con un cambio de nombre o la creación de nuevos directorios.
El Gobierno intenta mostrar la decisión como un avance hacia la modernización, pero la crítica apunta a que se trata de una salida improvisada.
