Gobernadores aliados buscan negociar con Milei
Tras el apoyo a la reforma laboral, siete mandatarios provinciales se reunieron para encargar el diálogo con el Gobierno nacional.
Una serie de gobernadores opositores pero con perfil “dialoguista” con el gobierno de Javier Milei activaron un espacio de negociación en el Congreso. La primera reunión se desarrolló este martes de manera virtual, donde analizaron la realidad de sus jurisdicciones y buscaron unificar criterios frente a la agenda del Ejecutivo.
Del encuentro participaron Osvaldo Jaldo (Tucumán), Hugo Passalacqua (Misiones), Gustavo Sáenz (Salta), Raúl Jalil (Catamarca), piezas claves para que el oficialismo logre avanzar con la reforma de las leyes laborales. También fueron de la partida Carlos Sadir (Jujuy), Alberto Weretilneck (Río Negro) y Rolando Figueroa (Neuquén).
Tras la reunión, Jaldo definió la conformación de esta mesa de gobernadores como un “espacio de diálogo federal” donde cada mandatario “expuso cómo la coyuntura económica impacta en sus respectivas administraciones”.
“Este espacio demuestra que las provincias vuelven a tener voz en el Congreso de la Nación y que el interior profundo está siendo escuchado. Hoy el Norte y el Sur ocupan los ámbitos institucionales donde se toman decisiones”, consideró el gobernador de Tucumán.
Ruptura peronista en el Senado
La reunión entre gobernadores se da luego de la fractura del interbloque peronista en el Senado. Según se indicó oficialmente, el bloque Convicción Federal, que se encontraba dentro de la órbita del justicialismo, comunicó “su decisión de organizarse como espacio parlamentario propio dentro del peronismo federal”. De esta manera, quedó integrado por los senadores Guillermo Andrada, de Catamarca, Sandra Mendoza, de Tucumán y Carolina Moisés, de Jujuy, quien será su presidenta.
“Este espacio parlamentario va a ocupar los lugares que le corresponden en las comisiones para sostener la representatividad que el kirchnerismo hoy le niega a la oposición”, sostuvieron en un escrito sus integrantes.
Al mismo tiempo, reprocharon: “Ignorar a las provincias es negar la base fundacional de nuestro movimiento nacional justicialista; no ocupar los lugares en las comisiones, es dejar el campo orégano (como decía Perón) para que galopen los gorilas. Eso es una mala praxis parlamentaria, que políticamente deja al peronismo sin acción. Se ha demostrado en el debate de la reforma laboral que este error político ha dejado a los trabajadores y a la CGT sin un dictamen y al bloque peronista sin una propuesta superadora ante la sociedad”.
El movimiento en el Senado profundiza la dispersión del peronismo en la Cámara alta y abre una nueva etapa en la dinámica interna del espacio, con bloques que buscarán mayor margen de acción frente a la conducción tradicional del interbloque.
Paralelamente, estaría abierta la posibilidad de una fractura similar en Diputados. Sin embargo, aún no trascendió ninguna decisión al respecto.
