Kicillof busca consolidar su armado político en la Provincia

El gobernador bonaerense logró una tregua con los gremios y ahora busca consolidar su figura en la interna peronista.

El gobernador Axel Kicillof atraviesa un momento de recomposición en la provincia de Buenos Aires. Tras semanas de tensión con los gremios estatales y docentes, consiguió cerrar acuerdos salariales que le otorgaron oxígeno en un escenario económico ajustado. La negociación no garantiza una paz duradera, pero sí le permitió descomprimir la presión inmediata y ganar tiempo para ordenar su tablero político. La tregua alcanzada funciona como un respiro estratégico en medio de una interna peronista que continúa y que exige definiciones de fondo.

La aceptación parcial de las paritarias dejó en claro que el respaldo sindical es frágil. Algunos gremios acompañaron la propuesta para evitar un conflicto inmediato, mientras otros mantienen la negociación abierta y advierten que cualquier retroceso puede reactivar la tensión en las calles.

Reacomodamientos en la interna bonaerense

Con el alivio que le otorgó la negociación salarial, el Gobernador aceleró movimientos dentro del peronismo bonaerense. Su objetivo es consolidar liderazgo y ampliar la base de apoyo en un espacio donde las disputas internas siguen sin resolverse. En este escenario, la recomposición de vínculos con sectores relegados aparece como una prioridad para evitar fracturas mayores. El debate por la continuidad de los intendentes y el control territorial es otro punto caliente. Allí, Kicillof busca consolidar apoyos clave y sostener su poder en un tablero donde cada movimiento se mide en términos de futuro electoral.”

El desafío de mantener la calma gremial

El equilibrio alcanzado con las paritarias es visto como una pausa más que como una solución definitiva. Los sindicatos permanecen atentos a la evolución de la economía y a las decisiones del Ejecutivo provincial. La recuperación parcial del poder adquisitivo es un reclamo constante y cualquier retroceso puede derivar en nuevas protestas. Kicillof entiende que mantener la calma gremial será clave para avanzar en su armado político y evitar que la conflictividad social complique sus planes electorales de cara al 2027.

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