La crisis textil se profundiza y aumentan los cierres y despidos
La apertura importadora y la caída del consumo agravan la situación de un sector golpeado por cierres, suspensiones y cesantías.
Como bien informó diario Hoy en ediciones anteriores, la industria nacional atraviesa uno de sus momentos más delicados en años. El cierre de fábricas, la reducción de turnos y los despidos masivos se multiplican en distintos sectores productivos, en un contexto marcado por la caída del consumo interno y un esquema económico que, según empresarios y trabajadores, favorece la importación en detrimento de la producción local.
El fenómeno se extiende con fuerza en la industria textil y del calzado, donde firmas históricas y marcas vinculadas a grandes cadenas internacionales comenzaron a bajar persianas. Las medidas impulsadas por el Gobierno nacional, entre ellas la flexibilización del comercio exterior y la eliminación de mecanismos de protección, profundizaron una crisis que ya venía golpeando a las empresas por el encarecimiento de costos y la retracción de la demanda.
Uno de los casos más emblemáticos es el de Dass, la compañía brasileña que produce calzado para marcas globales. La firma acumuló más de 900 despidos desde el cambio de gestión y cerró plantas productivas, dejando sin empleo a trabajadores en Buenos Aires y Misiones. El impacto no se limita a las grandes fábricas, comercios y emprendimientos medianos también comenzaron a abandonar la actividad ante la imposibilidad de sostenerse.
La apertura importadora como factor clave
Desde el sector advierten que el ingreso masivo de productos importados, en especial de origen asiático, terminó de asfixiar a la producción nacional. Durante el último año, los textiles comprados en el exterior concentraron la mayoría de los envíos procesados por la Aduana, desplazando a la industria local con precios imposibles de competir.
La combinación de apertura comercial, recesión y pérdida del poder adquisitivo generó un escenario adverso incluso para empresarios que habían respaldado al actual Gobierno. Diseñadores y marcas reconocidas admitieron el cierre de líneas productivas y la reducción de personal, resignando segmentos completos del mercado ante la falta de ventas.
Empresas históricas que no resisten
El deterioro también alcanza a compañías con más de un siglo de trayectoria. Emilio Alal, fundada en 1917, anunció el cierre de sus plantas de hilados en Corrientes y Chaco y el despido de cientos de trabajadores. La empresa atribuyó la decisión a un contexto económico y comercial adverso que volvió inviable la continuidad de sus operaciones.
A estos casos se suman suspensiones y dificultades financieras en firmas emblemáticas, que acumulan deudas millonarias y reducen su actividad para sobrevivir. Mientras tanto, desde el Gobierno no se anuncian medidas de contención para la industria, profundizando un modelo que deja fábricas cerradas, empleos perdidos y una creciente dependencia de productos importados.
En este contexto, sindicatos y cámaras empresarias alertan que la crisis podría derivar en un impacto social de gran escala, con regiones enteras expuestas a la pérdida de su tejido productivo. La falta de políticas activas y la ausencia de un plan industrial, consolidan un escenario de deterioro que amenaza con vaciar uno de los sectores con mayor generación de puestos de trabajo del país.
