La inestabilidad de las tasas frena el crédito y la inversión
Los saltos en las tasas durante enero complican las inversiones que el Gobierno necesita para reactivar la economía
El año arrancó con una señal inquietante para la economía real. En cuestión de días, las tasas de interés subieron hasta valores extremos y luego retrocedieron con fuerza, en una secuencia errática que expuso la fragilidad del esquema financiero. La volatilidad no solo impactó en los mercados, también puso en duda la promesa oficial de estabilidad.
Durante la primera semana de enero, las tasas de interés registraron movimientos bruscos y poco consistentes. Tras una baja inicial breve, el costo del dinero se disparó a valores difíciles de justificar para cualquier actividad productiva. El resultado fue inmediato: el mercado se volcó a operaciones de corto plazo y el crédito dejó de cumplir su función de motor de inversión.
La volatilidad financiera ya se refleja en las empresas. Incluso las compañías más grandes muestran el impacto del costo de financiamiento en sus balances. Las tasas altas se transformaron en una carga imposible de absorber y golpearon resultados ya presionados por la caída de la actividad.
Especialistas en finanzas advierten que, con este nivel de incertidumbre, ningún proyecto a largo plazo es viable. Sin crédito accesible y estable, la inversión privada se retrae y la economía se estanca.
A ese escenario se suma otro riesgo. Muchas empresas se endeudaron en dólares en los últimos meses, apostando a un contexto más ordenado. Cuando el financiamiento se detuvo, la situación se volvió insostenible. Varias compañías entraron en reestructuración y otras quedaron al borde del default, atrapadas entre tasas altas y falta de liquidez.
Los casos se repiten en distintos sectores y exponen un mismo patrón: las potenciales inversiones chocan contra el marco macroeconómico del país. Con tasas inestables y crédito caro, la apuesta a la reactivación queda atrapada en el plano del discurso oficialista.
