La Provincia lanzó una dura advertencia: “Mientras la industria nacional se desploma, las importaciones de bienes fueron récord”

En 2025, las compras externas de bienes de consumo alcanzaron su nivel más alto en cuatro décadas, mientras la industria opera con menor capacidad y profundiza su crisis. Desde la Provincia advierten por el impacto en el empleo y la producción local.

Las importaciones de bienes de consumo marcaron en 2025 un récord histórico y se convirtieron en uno de los principales rasgos del actual escenario económico. Según datos oficiales, este rubro superó los USD 11.400 millones, tras un crecimiento superior al 54% interanual, el nivel más elevado de los últimos 40 años. El fenómeno se da en paralelo a un marcado retroceso de la industria nacional, que enfrenta cierres de empresas, caída de la producción y despidos.

El ministro de Economía bonaerense, Pablo López, cuestionó el rumbo de la política nacional al señalar que “mientras la industria nacional se desploma, las importaciones de bienes de consumo fueron récord histórico”. En términos generales, el total de las importaciones argentinas creció un 25% anual, pero con una dinámica desigual que, según el funcionario, favorece a los bienes finales por sobre los insumos necesarios para producir en el país.

Los gráficos oficiales muestran que el mayor salto se dio en los vehículos automotores de pasajeros, cuyas importaciones casi se duplicaron en relación con 2024. También crecieron con fuerza los bienes de capital y los bienes de consumo, mientras que el avance fue mucho menor en piezas y accesorios para la producción. En contraste, las compras externas de combustibles y lubricantes cayeron, en gran parte por el aporte energético de Vaca Muerta.

Desde la óptica provincial, este patrón no es neutral. “El boom importador es desigual: los bienes finales se imponen sobre los insumos para la producción”, advirtió López, al tiempo que vinculó esta tendencia con el deterioro del entramado industrial. La utilización de la capacidad instalada, que promedió más del 66% entre 2016 y 2023, cayó al 62,3% en 2024 y se ubicó en apenas 57,7% en 2025, reflejando el freno de la actividad fabril.

Para el gobierno bonaerense, la apertura comercial “indiscriminada” avanza a contramano de lo que ocurre en otros países y profundiza la crisis productiva. El resultado, sostienen, es un combo de pérdida de empleo, debilitamiento del mercado interno y mayor dependencia de bienes importados, en un contexto donde la industria local ve reducida su capacidad de competir y sostenerse.

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