“No radiqué la denuncia porque la Policía no hace nada”

La víctima de un nuevo robo en Los Hornos mostró todo su descontento con el accionar de la fuerza de seguridad y aseguró: “Uno se siente como violado por lo ocurrido. Las lacras te arrebatan todo”.

Pese a las constantes manifestaciones que se llevan a cabo todos los jueves en Los Hornos, la localidad platense sigue siendo blanco predilecto de la delincuencia, y día a día se materializan más casos.

Tal como informó en exclusiva este multimedio en su edición anterior, una heladería sufrió un brutal golpe con importantes pérdidas, protagonizado por la “Banda del encendedor”, y Trama Urbana dialogó con su propietaria, Natalia Lombardo.

“No radiqué la denuncia porque la verdad es que la Policía no hace nada. Ir a la comisaría es perder el tiempo”, relató, y añadió: “Decidí tomarlo con calma. Con mi marido y mi hijo de 13 años limpiamos todo el desastre, había helado derretido por todos lados, papeles desparramados en cada rincón, todas las puertas y ventanas destrozadas y vidrios por todos lados. Mi esposo fue a buscar ladrillos y cemento y sellamos todas la ventanas, por completo. Ahora vamos a hacer ventanillas largas y finitas más arriba para que no puedan entrar nunca más por el fondo, y también vamos a instalar una alarma, que ya pedimos. Reparamos el vidrio con otro nuevo y vamos a poner más seguridad en las persianas”.

Además, relató indignada: “Uno se siente como violado por lo ocurrido. Hace tres años que estamos acá, desde agosto de 2018 porque los alquileres en el centro de La Plata, donde pensábamos estar, son muy caros. Puse la heladería y al año vino la pandemia del coronavirus. Uno va progresando de a poco para que estas lacras te arrebaten todo”.

Encendedor de souvenir

Como detalló este diario, el atraco tuvo lugar en el comercio ubicado en 66 entre 150 y 151, durante la madrugada del viernes. Actuaron por los menos dos ladrones, uno de ellos de contextura “muy delgada”, según Natalia. Ingresaron tras barretear las rejas de un cuarto del fondo y, una vez adentro, causaron un verdadero desastre, además de comer helado y tirar otra gran cantidad, que terminó derritiéndose. Se apoderaron luego del dinero de la caja registradora y de otros elementos de valor, además de una garrafa y un grupo electrógeno.

Como estos dos elementos no podían pasarlo por el lugar donde entraron, tuvieron que ingeniársela: “Barretearon la puerta del salón, la abrieron, rompieron el vidrio de la puerta que está antes de la persiana metálica y terminaron abrieron un cuarto de esta, por donde sacaron las cosas. Lo que más lamento es el grupo electrógeno, porque si ahora se corta la luz pierdo la mercadería. Publiqué el modelo en grupos de compra y venta de redes sociales para ver si aparece, pero voy a tener que comprar otro”.

Antes de darse a la fuga, los hampones repitieron una llamativa escena que habían puesto en marcha seis días atrás en la casa de venta de ropas lindera: dejaron un encendedor a modo de souvenir.

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Si bien los malvivientes continúan prófugos, Natalia indicó las características de uno, ya que fue visto por un comerciante vecino: “Es morocho, flaco y petiso, y al parecer vive en 151 y 65”, afirmó.

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