Con la 10 de Schelotto, el Lobo tuvo un debut soñado y lleno de esperanza para el 2026
Le ganó 2 a 1 a Racing en el debut del campeonato y el hijo del Mellizo Guillermo hizo un gol olímpico que abrió el partido y la tarde. Franco Torres completó la diferencia y el Lobo ya anima del entrada la zona B de campeonato.
Gimnasia mostró sus credenciales y golpeó la mesa del fútbol argentino, con una gestión renovada y un equipo lleno de empuje y sed de revancha impulsado por la juventud de sus jugadores.
Ayer le ganó a Racing 2 a 1 y dejó bien en claro que será un rival muy peligroso para todos los que integran la zona B del Torneo Apertura, en la que River le ganó con lo justo a Barracas Central.
Con la sangre del mismo hombre que hace 30 años regalaba gambetas y definiciones en el Bosque, Nicolás Barros Schelotto rompió el hielo y la tensión de los primeros minutos del partido con una pegada sublime.
El hijo del Mellizo hizo valer la camiseta número 10 que pidió para esta temporada y sacó un remate de tiro libre que obligó al arquero de Racing a mandar la pelota al córner. Ni siquiera se habían jugado diez minutos y Gimnasia generó la situación más clara en la pegada zurda del volante, que corrió a patear el córner y con personalidad y confianza hizo un gol olímpico. Así de simple. Tan festejado como inesperado para el arquero Cambeses y la defensa de Racing, que esperaba el centro para los delanteros del Lobo.
Ya con la ventaja a favor, el Lobo le cedió la iniciativa a la Academia, cuyos jugadores tenían el orgullo herido por un gol a través de una definición que no reviste antecedentes en el estadio del Bosque.
Con el correr de los minutos, Racing fue volcando la cancha a su favor producto de la presión de Maravilla Martínez sobre los centrales de Gimnasia y algunos desajustes entre Max y Steimbach que derivaron en pases cortos y punzantes para los atacantes del equipo de Avellaneda.
El Lobo aguantó y se paró de contra en los últimos 15 minutos del partido. En ese tramo se lució, aunque con muy poco, Ignacio Fernández, quien hasta tiró caños y provocó asistencias largas desde la mitad de la cancha que Panaro no supo aprovechar.
Al margen de una polémica por una falta que reclamó el cuerpo técnico por otra falta a Panaro cuando llegaba a posición de gol, Marcelo Torres también desperdició un mano a mano en el último minuto, tras una asistencia magistral de Franco Torres luego de una corrida muy sacrificada.
En la parte final el Lobo salió a jugar más descansado y logró imponer un ritmo frenético en la cancha. Por el contrario los jugadores de Racing salieron otra vez dormidos como había ocurrido en el primer tiempo. En ese contexto, una serie de toques cortos cerca del área decantó en una asistencia corta a Panaro que le ganó las espaldas al lateral y cruzo un centro corto para la entrada de Franco Torres: 2 a 0 a cobrar.
A Racing se le derrumbó la ilusión de descontar y cambiar el rumbo del partido como un castillo de naipes en pocos minutos.
Como un calco de lo que había pasado en el primer tiempo, el Lobo se dedicó a esperar, pero más seguro y confiado porque la diferencia era otra.
De esa forma se fueron consumiendo los minutos y ni siquiera el descuento de Racing en el minuto 38 le alcanzó a la Academia que hizo un gran desgaste provocando situaciones claras cerca del arco de Insfrán.
Un arranque soñado contra una de los mejores equipos de Argentina y de Sudamérica, que trastabilló en la noche de verano en La Plata y los sueños de empezar pisando firme se empataron en el lago del Bosque.
