Domínguez: autocrítica, alivio y mensaje interno

El DT del Pincha rescató la entrega del grupo como punto positivo del empate frente a Defensa y Justicia.

Eduardo Domínguez no se fue conforme pese al punto conseguido en Florencio Varela. Tras el 0-0 ante Defensa y Justicia, el entrenador de Estudiantes hizo un análisis crudo, valoró el esfuerzo con uno menos y dejó en claro que el equipo no puede naturalizar actuaciones como la del lunes. En su discurso convivieron el alivio por no haber perdido y una advertencia hacia adentro.

“Hay dos caras de la moneda. No nos podemos permitir esta situación otra vez. Hay que valorar el empate porque estuvimos a punto de perderlo”, arrancó el DT, marcando el tono de su conferencia. Para el Barba, el contexto adverso no tapa los errores: “No nos podemos permitir otra actuación así. Ya lo vivimos el año pasado. Bienvenida esta situación al inicio del torneo”.

Domínguez rescató la entrega del grupo como punto positivo. “La voluntad de los jugadores y el esfuerzo es valorable. Ganamos un punto”, remarcó, consciente de que el equipo jugó más de una hora con diez hombres tras la expulsión de Santiago Núñez. Esa roja, según explicó, cambió completamente el guión del partido.

En ese escenario, la figura de Fabricio Iacovich fue central. El entrenador respaldó al arquero, clave por el penal atajado y varias intervenciones decisivas. “Nosotros tenemos confianza en él, el club deposita su confianza en él. Nos pone contentos, pero tiene que tener los pies sobre la tierra porque el próximo partido es otra historia”, advirtió, bajando cualquier euforia.

Sobre el desarrollo del juego, el técnico reconoció fallas en la toma de decisiones: “Cometimos errores, nos apresuramos en las situaciones de peligro. En el primer tiempo fue un partido parejo, trabado. Cuando sentimos que estábamos mejor, cambió todo con la expulsión”. Su lectura fue clara: el empate sirve, pero también funciona como alarma temprana.

El mensaje final fue interno. Domínguez celebró el carácter para sostener el resultado, pero dejó una idea que resonó fuerte: competir al límite no puede ser costumbre. El torneo recién empieza y, para el entrenador, el punto en Varela debe ser una lección antes que un consuelo.

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