Viejo Lobo Timoteo: El hombre que marcó una era en Gimnasia

El hombre que cambió el paradigma y marcó una era en Gimnasia. A los 86 años, falleció Carlos Timoteo Griguol. Permanecía internado con coronavirus. Marcó un antes y un después en gimnasia durante la década de 1990. y a comienzos del nuevo milenio

Carlos Timoteo Griguol falleció ayer a los 86 años, luego de luchar con una pulmonía que lo había afectado como consecuencia del coronavirus durante las últimas tres semanas.

El exentrenador, cuyo estado de salud se mantenía controlado hasta el final de la semana pasada, sufrió complicaciones entre la noche del martes y el miércoles, y desde su entorno confirmaron el deceso en las primeras horas de ayer.

Griguol, además, sufría una enfermedad neurodegenerativa que se le había diagnosticado a partir de algunos síntomas que comenzó a manifestar entre el 2004 y 2005, luego de haberse alejado por última vez de Gimnasia.

El Viejo, como se lo conocía cariñosamente en el ambiente del fútbol, marcó un paradigma en Gimnasia, ya que logró cambiar la perspectiva del club a partir del segundo lustro de la década de 1990.



Llegó después de que el equipo ganara la Copa Centenario con Roberto Perfumo como entrenador, y armó rápido los pilares de un equipo que se formó en el segundo semestre de 1994 y peleó el campeonato hasta la última fecha en el Torneo Clausura de 1995, cuando Gimnasia estuvo muy cerca por primera vez en su historia de salir campeón de un torneo de Primera división en la era profesional.

Un año después conformó uno de los equipos (acaso el mejor) más prestigiosos de la historia del club, juntando a jugadores como Alberto Márcico, a quien conocía de su pasado por Ferro, el Pepe José Albornoz, los Mellizos Guillermo y Gustavo, y la base de los jugadores que ya habían peleado el Torneo Clausura del año anterior que terminó ganando San Lorenzo.

Aquel Lobo de 1996, que tuvo la mala fortuna de la lesión del Beto Márcico, pudo salir campeón ante los equipos más grandes del fútbol argentino como el Boca de Maradona, el River de Ramón Díaz y Francéscoli, o el propio Vélez de Bianchi y Chilavert.

Aquellos dos subcampeontos en dos años seguidos le permitió a Griguol consolidarse dentro del club para conformar una plataforma deportiva que le permitió despegar en la formación de jugadores que luego fueron promovidos y transferidos por mucho dinero.

Para el caso, valen los ejemplos de Andrés Guglielminpietro al Milan, el propio Mariano Messera, el Pampa Roberto Sosa o los Mellizos Guillermo y Gustavo, que explotaron con el Viejo en el banco de suplentes y fueron transferidos a Boca a mediados de 1997.



Con Griguol, Gimnasia volvió a pelear campeonatos en 1998, siempre fue un equipo protagonista y erradicó la palabra descenso o promedios de su abecedario colectivo.

Con él, el club creció a nivel edilicio, porque con la venta de los jugadores que formó y proyectó se pudieron realizar obras en el predio de Estancia Chica y también en el estadio del Bosque.

Con la llegada de Héctor Domínguez a la presidencia en 1998, se terminó yendo del club a finales de ese año. Pero luego regresó en el año 2000, se quedó un año, peleó otro campeonato y volvió a dejar el club para recalar en Unión de Santa Fe.

Su último paso por el Lobo, y también por el fútbol, fue en la temporada 2003-2004, la cual no terminó de completar. En el contexto de un club politizado y envuelto en una crisis institucional, el Viejo se retiró de la actividad y tiempo después se le diagnosticó Alzheimer. Una enfermedad con la que convivió durante más de 15 años.

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