El balance del ajuste: menos empleo y más precarización laboral

Datos oficiales y estudios privados muestran que el ajuste del Gobierno impactó en el mercado laboral y tuvo su mayor costo en el empleo privado.

La motosierra se convirtió en el símbolo más repetido del gobierno de Javier Milei para graficar el ajuste del gasto público. Desde su asunción, la narrativa oficial se concentró en la reducción de la planta estatal como emblema del achicamiento del Estado y la búsqueda del equilibrio fiscal. Sin embargo, los datos oficiales y los informes privados más recientes muestran un panorama más amplio y preocupante, ya que el ajuste no solo impactó en el sector público, sino que se extendió con mayor intensidad sobre el empleo privado formal, uno de los pilares que el propio Gobierno señalaba como motor de la recuperación económica.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) informó que, a noviembre de 2025, el sector público nacional contaba con 281.785 trabajadores. Esa cifra implicó una caída interanual del 7,3% y una reducción acumulada de casi 60.000 puestos desde diciembre de 2023, cuando comenzó la gestión de La Libertad Avanza.

El mapa del ajuste estatal

El informe del Indec permite observar cómo se distribuyó la reducción dentro de la administración pública nacional. La administración centralizada fue la más afectada, con una baja del 10,7% de su personal. La administración descentralizada, que reúne organismos con autonomía técnica, concentró el mayor volumen de empleo, aunque también sufrió una reducción del 6,8%.

Las empresas y sociedades del Estado tampoco quedaron al margen del ajuste. En noviembre de 2025 contaban con 89.566 trabajadores, un 7,8% menos que un año atrás. Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) estimó que entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025 el empleo público nacional se redujo en más de 61.000 puestos. El listado de recortes incluyó al Correo Argentino, la Operadora Ferroviaria, el Banco Nación, Aerolíneas Argentinas y AySA, con impacto directo sobre capacidades operativas en sectores estratégicos.

El golpe más fuerte en el sector privado

La lectura combinada de los datos oficiales y privados refuerza de que, pese a la centralidad simbólica de la motosierra aplicada al Estado, la mayor destrucción de empleo se produjo en el sector privado formal. Según datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) y estimaciones privadas, el empleo asalariado registrado perdió alrededor de 200.000 puestos desde fines de 2023, una cifra más de tres veces superior a la caída del empleo público.

El retroceso no se expresó solo en más desempleo abierto, sino también en un deterioro de la calidad del trabajo. Los informes del SIPA mostraron un crecimiento sostenido de las modalidades independientes y precarias, con el monotributo y el trabajo no asalariado como principales vías de absorción de quienes quedaron fuera del empleo formal. En varias mediciones, la creación neta de puestos se explicó casi exclusivamente por estas formas de inserción laboral, mientras el empleo asalariado privado continuó en caída, tensionando el relato oficial sobre la capacidad del mercado para generar trabajo registrado.

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