El Gobierno acelera la ratificación del pacto UE Mercosur
Con tiempos ajustados y críticas por la urgencia, el oficialismo buscará aprobar el acuerdo en la misma sesión donde se tratará la reforma del Régimen Penal Juvenil.
La administración nacional definió una agenda legislativa de alta intensidad para la segunda semana de febrero de 2026. El objetivo es que la Cámara de Diputados trate en una sola sesión dos proyectos de fuerte impacto político: la ratificación del acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur y la reforma del Régimen Penal Juvenil, que baja la edad de imputabilidad a los 14 años.
El Ejecutivo envió el texto definitivo del pacto con la UE y pretende que Argentina sea el primer país del bloque en ratificarlo. La urgencia responde a una estrategia diplomática que busca habilitar la aplicación provisional del acuerdo, incluso mientras el Parlamento Europeo discute sus propios reparos legales. La velocidad con que se intenta avanzar genera cuestionamientos sobre la falta de debate interno y la escasa consideración de las consecuencias sociales y económicas.
Para garantizar el tratamiento, el oficialismo dispuso una ingeniería parlamentaria que arranca el martes 10 de febrero con la constitución de comisiones clave. La intención es que emitan dictamen al día siguiente, neutralizando demoras que se atribuyen a problemas técnicos en la traducción del texto. En paralelo, la mesa política del Gobierno coordina apoyos en el Senado para la reforma laboral, que se votará el mismo miércoles.
Extensión de extraordinarias y calendario festivo
Como bien informó diario Hoy en su edición anterior, la proximidad de los feriados de Carnaval complica el giro de proyectos entre ambas cámaras. Por eso el Ejecutivo evalúa prorrogar las sesiones extraordinarias hasta el 28 de febrero. La medida busca asegurar que cualquier modificación introducida por el Senado pueda ser tratada sin interrupciones.
Reformas en serie y mensaje político
La apuesta del Gobierno es convertir febrero en un mes de reformas concluidas, enviando señales de gobernabilidad a inversores y al electorado. El discurso oficial habla de previsibilidad y modernización, aunque la crítica apunta a que se privilegia la velocidad por encima de la discusión democrática. La estrategia de concentrar proyectos sensibles en una misma sesión refleja más una necesidad de control político que un compromiso con la deliberación parlamentaria.
