La soja arranca el año en caída libre y preocupa al Ejecutivo
El mercado enfrenta abundante oferta sudamericana que presiona los precios internacionales.
La soja inició 2026 con un panorama adverso. Los futuros de marzo perforaron el umbral de US$10,50 por bushel tras una ola de ventas en Año Nuevo, reactivando las señales bajistas. El contexto productivo en Sudamérica es clave. Brasil proyecta una cosecha récord gracias a lluvias generalizadas, mientras que en Argentina el clima más seco genera mayor incertidumbre.
La presión de oferta refuerza la tendencia negativa y deja al Gobierno sin margen para capitalizar un repunte de precios que alivie las cuentas externas. En un país donde las exportaciones agrícolas son vitales, la caída de la soja complica la estrategia oficial de mostrar estabilidad y sumar reservas, justo cuando necesita señales positivas en el frente económico.
En este contexto, ni siquiera el aumento reciente de compras de China logró sostener los valores. Aunque Pekín insiste en que reduce el uso de harina de soja, las importaciones crecieron en 2025, mostrando que la dependencia sigue firme y que la soja continúa siendo insumo central para la alimentación animal y la producción de aceite vegetal.
De cara al inicio del año, el complejo sojero enfrenta factores bajistas adicionales. Entre ellos se destacan el rebalanceo de fondos índice y la expectativa de mayor área sembrada en Estados Unidos. Con este contexto, el Gobierno observa con preocupación un escenario que combina abundante oferta y escasos catalizadores alcistas.
