Milei lanza un espacio oficial para controlar la información pública
El Gobierno refuerza su relato con una oficina digital destinada a controlar la información y disciplinar voces críticas.
El presidente Javier Milei inauguró la Oficina de Respuesta Oficial, un espacio que busca “desmentir la mentira” y “desenmascarar operaciones de los medios”. El lanzamiento se produjo en la red social X y fue celebrado por el propio mandatario, que lo definió como un instrumento para enfrentar la desinformación. La iniciativa aparece en medio del escándalo por la salida de Marco Lavagna del Indec, episodio que expuso contradicciones y relatos cruzados dentro del propio Gobierno nacional.
La nueva cuenta se suma a la red de vocerías oficiales ya existentes, como la Oficina del Presidente, la Vocería Presidencial y la Casa Rosada, además de las cuentas personales de funcionarios. En lugar de diversificar las fuentes de información, la creación de Respuesta Oficial concentra aún más la comunicación en canales controlados por el Ejecutivo, lo que alimenta la sospecha de que se busca uniformar el discurso y reducir los márgenes de pluralidad.
Un lanzamiento en clima de tensión
El Gobierno justificó la creación de este canal institucional en un contexto de creciente enfrentamiento con periodistas y medios de comunicación, a los que acusa de difundir información falsa. Sin embargo, la iniciativa se presenta más como un mecanismo de confrontación que como un espacio de transparencia. La insistencia en que “no hay censura” contrasta con el tono hostil hacia la prensa y con la práctica de señalar públicamente a comunicadores críticos.
Críticas y dudas sobre el alcance
La propuesta genera interrogantes sobre si se trata de un mecanismo de información pública o de un intento de blindar al Gobierno frente a sus propias contradicciones. Analistas advierten que la oficina podría convertirse en un instrumento para reforzar el relato oficialista y disciplinar voces disidentes. El comunicado oficial concluye con la consigna de que “la verdad volverá a ser información”, aunque la crítica apunta a que lo que se inaugura es un nuevo espacio de propaganda estatal, más orientado a controlar la narrativa que a garantizar el derecho ciudadano a una información plural y diversa.
En este escenario, la Oficina de Respuesta Oficial aparece menos como un espacio de información pública y más como un engranaje de blindaje político, diseñado para sostener la versión oficial frente a cualquier cuestionamiento.
