Agustín Aristarán

“Creo que habitar el presente es la clave para la libertad”

En diálogo con este multimedio, Agustín Aristarán se expresó sobre la profesión en la actualidad y presentó el proyecto junto a su banda.

Es un multifacético artista que logró conquistar a todas las generaciones. Gracias a su carisma e inherente talento, Agustín Aristarán inició su camino como mago, actor, humorista y cantante que ganó popularidad gracias a las intervenciones realizadas en el universo digital, pero también en la pantalla chica y sobre las tablas.

En diálogo con este multimedio, el intérprete recorrió su vasta trayectoria. Además, presentó el proyecto, que lleva por nombre Soy Rada & the colibriquis.

—Junto a tus compañeros del proyecto musical, ¿cómo vivís esta vuelta a los escenarios?
—Estamos transitándolo con mucha alegría y con mucha responsabilidad. Nos cuidamos nosotros y cuidamos a quienes nos van a ver. Entendemos que la vuelta es y debe ser paulatina, es por ello que vamos paso a paso. En algún sentido es reaprender todo lo que sabíamos y adaptarnos a un formato diferente que es el formato posible. Además, aprendimos a disfrutarlo igual o todavía más por todo el tiempo que estuvimos quietos.

—¿Qué podés contarnos sobre los shows que están presentando en la actualidad?
—Esta puesta en escena nos tiene más que orgullosos porque amamos el hecho de poder compartir nuestra música. Suceden cosas muy locas cuando eso que hacemos se junta con la energía de estar en vivo. El show tiene partes de humor que dan pie a las canciones y en el sentido inverso, las canciones habilitan momentos de humor. Es un lugar de encuentro entre la música y la risa. Nos encanta pensar que quienes eligen vernos se llevan la sensación de irse más livianos y con la alegría que provoca el compartir.

—¿Cuál es tu visión sobre el streaming? ¿Es un formato que te sirvió para transitar la pandemia?
—En el 2020 elegí no hacer streaming salvo en nuestra participación en el Cosquín Rock. Me parece una gran herramienta que permitió que la industria del entretenimiento pueda reinventarse en un momento tan duro. En lo personal, aproveché este tiempo para organizar el equipo de trabajo, para parar un cacho la maquinaria de productividad y quedarme quieto. Pude darme el lujo del ocio creativo que permitió, entre otras cosas, la salida de nuestro tercer álbum.

—¿Qué recordás de tus inicios como mago hasta el éxito actual?
—Tengo en la memoria algunas imágenes con mucha ternura. El hacer como motor del deseo, sin mucho prejuicio. Mirando para atrás puedo ver una constante: siempre elegí disfrutar el camino, en vez de amargarme por no haber llegado a un cierto destino. Eso permitió algunas de las serendipias que me trajeron a mi yo actual. Con respecto a la palabra éxito, nunca me sentí muy atraído por esta idea de carrera y de llegada a una meta que se supone mejor que otra. La sensación de estar persiguiendo una zanahoria, siempre de atrás, no garpa. Creo que habitar el presente es la clave para la libertad.

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—¿Cómo viviste la experiencia de trabajar junto a Jorge Guinzburg?
—Fue hermosa. El fue muy generoso. Yo era un purrete lleno de amor y ganas de hacer. Él me hizo ver cosas de mí, que nunca antes nadie había visto. Me dio confianza y fuerza en mí, con lo valioso que eso es en tiempos de tanta pose.

—¿Qué relevancia tiene el universo digital en tu profesión?
—Las redes sociales me dan todos los días la posibilidad de preguntarme qué quiero hacer, cómo lo quiero hacer, con quién lo quiero hacer y también me dan la libertad de probar cosas nuevas para mí. Me permiten, al mismo tiempo, el lugar de encuentro tanto en lo profesional como en lo personal.

Y en el anverso de esta misma moneda, me expone a lógicas a las que me resisto: la tiranía de los algoritmos, y la forma compulsiva en que las redes se consumen. En esa tensión y por esa tensión siempre busco nuevas plataformas que (aunque ineludiblemente cuantitativas) resuenan mejor conmigo.

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