Oposición acelera estrategia para derrotar decreto sobre inteligencia en el Congreso
El DNU enfrenta resistencia parlamentaria y críticas por la falta de mecanismos de control.
La oposición en la Cámara de Diputados intensificó esta semana su ofensiva parlamentaria para dar de baja un decreto de necesidad y urgencia (DNU) que amplía las funciones del sistema de inteligencia estatal y fortalece el rol de la Secretaría de Inteligencia. El texto, emitido a fines de diciembre pasado, se convirtió en un punto de fricción en el Congreso debido a las objeciones sobre ausencia de control democrático y la ampliación discrecional de atribuciones.
Los principales bloques opositores trabajan en conjunto para reunir la mayoría simple necesaria que les permita sesionar y votar en contra del DNU antes de que se cumpla el plazo de diez días hábiles establecido para su revisión en la Comisión Bicameral de Trámite Legislativo. El calendario legislativo marca como fecha tope el 29 de enero para que el debate sobre el decreto pueda avanzar hacia un tratamiento en el recinto, acelerando así la presión contra su vigencia plena.
Para lograrlo, la oposición está en diálogo con diversos sectores parlamentarios con el objetivo de consolidar al menos 123 votos en Diputados, lo que permitiría iniciar formalmente la sesión y plantear la moción de rechazo. Según fuentes legislativas consultadas, esta estrategia incluye sumar a bloques más pequeños y a legisladores provinciales que históricamente se han mostrado críticos al uso extendido de instrumentos extraordinarios como los DNU.
La disputa se da en un contexto en el que organizaciones civiles y de derechos humanos han expresado su preocupación por aspectos del decreto, señalando que la reforma normativa podría debilitar los mecanismos de control sobre las tareas de inteligencia y ampliar zonas de secretismo sin supervisión efectiva del Congreso y la justicia. Estas críticas alimentan el argumento parlamentario para invalidar la medida antes de que concluya el período de feria legislativa.
El oficialismo, por su parte, aún no muestra señales claras de ceder en torno al respaldo al DNU, y sectores aliancistas manifiestan cautela frente a eventuales cambios de postura que puedan facilitar el rechazo.
