Inflación y salarios estancados profundizan la crisis social

El salario mínimo perdió 36% en dos años y retrocedió a niveles previos al colapso de 2001.

El poder de compra del salario mínimo atraviesa una contracción histórica que refleja con crudeza las tensiones sociales y económicas. Desde Casa Rosada insisten en que la reforma laboral será la herramienta para dinamizar el empleo, aunque los datos muestran un escenario opuesto.

Según un informe elaborado por la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, el salario mínimo real acumuló una caída del 36% entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025. Solo en el último año, la pérdida fue del 8%. La tendencia descendente se inició en diciembre de 2023, con un desplome del 15% impulsado por la aceleración inflacionaria, y se profundizó en enero de 2024 con una caída adicional del 17%.

Ante este escenario, el Gobierno afirma que la reforma laboral permitirá reducir los costos de contratación, lo que incentivaría a las pequeñas y medianas empresas a incorporar trabajadores y mejorar salarios. Esa expectativa, sin embargo, se enfrenta a una economía que no logra sostener niveles de crecimiento. En este contexto, la flexibilización se percibe más como una presión adicional sobre los ingresos que como una solución, y termina consolidando un escenario de mayor fragilidad para los trabajadores al tiempo que amplía la brecha social que atraviesa al país.

Noticias Relacionadas